Lunes, 26 Febrero 2024 21:54

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Muchos gobernadores, intendentes, dirigentes sindicales y gerentes de organizaciones dedicadas a la administración de la pobreza, han iniciado la defensa de sus privilegios con diferentes acciones, que van desde amenazas de segregación económica de una parte del país, hasta la materialización de hechos concretos como lo son el dejar a los argentinos sin transporte y sin educación, a poco más de dos meses a contar desde el inicio del contrato con la administración que votamos para que pague la nefasta fiesta y termine de una vez por todas con ella.
¿Es esta una confrontación ideológica? No, no lo es. Es tan solo un tema de caja, un tema de plata, de ese combustible con el cual muchos se han enriquecido en lo personal, disponiendo además de los fondos necesarios para hacer su oscura política partidaria, esa política que maneja a nuestros empobrecidos compatriotas, quienes convencidos o no, siguen a los multimillonarios dirigentes políticos, sindicales y dueños de las ONG, para contar con el triste plato de comida que les acercan cada día, a cambio de la entrega de su libertad y esperanza.
Los efectos del siniestro juego consistente en malgastar nuestros recursos, de robar un alto porcentaje de la riqueza generada por la parte productiva de nuestro país, nos ha puesto a metros de alcanzar el 60% de pobreza en general, lo cual nos permite estimar un 75% de pobreza en la franja etaria que comprende a nuestros menores y adolescentes.
Así es, es triste la realidad que nos pone en un 40/60. Es triste ver que los responsables aún no están pagando sus culpas.
Las auditorias llevas a cabo en los diferentes órganos del Estado comienzan a dar sus frutos. El pueblo que sufre a diario el impacto de la destrucción de la Nación, necesita ver que los resultados de esas auditorias se transformen en denuncias, y que, a su vez, éstas se transformen en causas que nuestros jueces investiguen con celeridad, precisión e independencia.
Y aunque pueda parecer raro, el combustible que necesita el pueblo para soportar el esfuerzo al que hoy es sometido, está compuesto por la disminución paulatina de la inflación y el permanente enjuiciamiento de los responsables de la pobreza, la inseguridad y el extravío en el cual estamos viviendo.
Pobreza: podemos pensar que se trata de una palabra que solo define la falta de dinero para vivir. Pues no es así. Tenemos que saber que pobreza es mucho más que eso.
Pobreza es hambre, desprotección, violencia familiar y barrial; pobreza significa falta de estímulo para el desarrollo cognitivo de nuestros menores, la carencia de un hogar digno, la condena a una trágica vida cargada de riesgos habitacionales; pobreza es ausencia de instrucción y educación, es carencia de valores, son matrimonios rotos una y otra vez, hijos que crecen sobreviviendo frente a la falta de contención, seguridad y amor. Finalmente, pobreza es ese caos integral que se llevara puesta amas de una generación, ante la ausencia de esperanza y futuro.
En esta gran casa, hemos vivido muchos años en medio de un despilfarro selectivo.
Unos pocos han usufructuado injustamente los bienes producidos por el conjunto de los miembros productivos de la familia, mientras que día a día, sus integrantes comenzaban a vivir el sabor amargo de una creciente escases. Y así fue que viendo que el trabajar no aseguraba el debido sustento, algunos de los convivientes dejaron de trabajar, en tanto que otros decidieron mudarse a otra casa, una casa en la cual la convivencia fuera más justa.
Fue entonces cuando la situación fue empeorando. Cada vez menos producción de unos pocos para distribuir entre todos, con el perjuicio adicional de los costos a destinar a la festiva vida de derroche llevada cabo por los miembros dominantes de la casa y sus interesados amigos.
Y no obstante la grave situación que atravesaban, el mal padre jamás corrigió el rumbo de su mal intencionada administración, tomando nuevos préstamos para continuar con su vida de benefactor rico, hasta que, ingresado en el Veraz, ya nadie le presto un céntimo, pasando a dar los últimos coletazos del incomprensible festejo con la distribución de “pagarés sin protesto” carentes de real valor.
Ahora, con la familia endeudada, con las paredes de la casa rajadas, llenas de humedad y despintadas, con la heladera casi vacía, el pasto del jardín sin cortar y el automóvil descompuesto y sin nafta, la mayoría de los integrantes de la familia logran al fin desplazar al falso administrador. Ahora, el nuevo gerente a cargo, ha trazado un plan de recuperación de mediano plazo, el cual solo podrá llevare a cabo con esfuerzo, austeridad y disciplina.
Nos dice que llevará tiempo y esfuerzo, que no será algo mágico.
Y tu: ¿Sabes cuáles son sus pasos? ¡Ahí va!
No más prestamos ni pagares sin protesto.
No más gastos innecesarios, ni fiestas de ningún tamaño ni estilo.
No más miembros improductivos viviendo como reyes en una familia pobre y endeudada.
Todos a trabajar. Todos a vivir de lo propio. Todos a vivir según las reales posibilidades.
Con la producción de todos los miembros de la familia, y la cancelación del despilfarro de unos pocos, la casa se ira levantando, se pagarán las deudas, se recuperará la confianza del almacenero de la esquina y más tarde la de los bancos, pudiendo entonces proyectar un crecimiento fecundo y sostenido en todos los órdenes de la vida del sufrido pueblo.
Veras sin embargo que los sindicalistas de la casa no quieren pasar por este proceso de trabajo, austeridad y esfuerzo. Ellos quieren seguir de fiesta y vuelven a prometer regalitos y sueños que suponen que alguien deberá seguir pagando. Y entre tanto, el poder político en todos sus niveles, (el que ya no está a cargo de la Administración - justamente el responsable de la profunda crisis que se vive hoy en el hogar), tampoco apoya a quien le toca pagar la fiesta vivida y terminar de aquí en más con ella.
La casa arde.
Los ventajeros apuestan a la caída de quien dirige el cambio.
Muchos jueces no ayudan…sucede que ellos creen en la magia o en la maquinita de hacer billetes que Boudou quiso llevarse al médano.
El administrador los conoce, los ve venir, y sabe que un cambio en el rumbo o en la velocidad de marcha será empleado para abordar el buque y tomar nuevamente el puente de mando.
Pero esta vez eso no sucederá, esta vez son muchos los pasajeros que con sacrificio acompañan al Capitán…esta vez son muchos los que conocen que la verdad está en el puerto destino de esta turbulenta navegación. Los pasajeros saben que el Capitán y su flamante Contramaestre los están llevando a casa, a la amada Patria grande y justa que gestaron sus abuelos.

Fabián E. Sotelo
13.839.579