Nuestra preocupación: lo difícil que está resultando mantener unida a la pareja que da forma y fuerza al matrimonio sobre el cual se desarrollará una familia.
Aquí vamos con algunos datos:
- Las parejas que se casan, han bajado del 43 al 27%, (¿menos compromiso, mayor inseguridad?).
- El porcentaje de solteros paso en pocos años del 28 al 32%, (¿misma causa?)
- Separaciones: las rupturas matrimoniales están en el orden del 55%, (¿falta de compromiso- carencia de herramientas para superar las crisis- ausencia emocional- exceso de conflictos y discusiones, e infidelidad?).
- Porcentaje de separaciones en segundos matrimonios: 63%, (¿entonces, en donde estaba el problema?).
- Lo llamativo: el 80% de las veces, el paso hacia el divorcio lo toma la mujer, (¿este es el empoderamiento del cual tanto se habla?).
Tomar conciencia acerca de lo mal que les va a tantas parejas, resulta imprescindible para buscar la forma de proteger a la nuestra. Sin una pareja fuerte y sólida, la familia navega en aguas oscuras y tormentosas.
¿Y cuáles serán las vitaminas más sencillas que podemos tener a mano?
A ver... ayúdenme a pensar:
- Asegurarnos con frecuencia semanal o al menos quincenal, ese momento especial a compartir solo entre los dos, y fuera de casa.
- Conversar en esos momentos, sobre lo bueno y lo malo que hayamos vivido en los últimos días, o algún pendiente importante que haya vuelto a surgir desde la última reunión.
- Verificar el resultado obtenido con la aplicación de las mejoras pactadas en cada reunión. Necesitamos festejar los aciertos para darles continuidad, e identificar los desaciertos, ya sea para intensificar la accion consensuada, o modificarla.
- Hablar todo...hacerlo con tanta franqueza como suavidad.
- Escucharnos atentamente. Hacerlo con afecto, concentración y generosidad.
- Hablar acerca de lo que sentimos desde nuestro interior, sin cargar el peso del dolor en quien posiblemente lo esté generando.
- Llevar un anotador con las preocupaciones conversadas, junto a las soluciones consensuadas, sus resultados y ajustes.
- Hablar de a uno a la vez, esperando nuestro turno para hacerlo, el cual se dará cuando quien expone concluya con el tema que esta compartiendo, (es recomendable conversar bajo la regla en la cual, quien habla posee una lapicera en la mano, habilitando el turno a su interlocutor, entregándole la misma.
- Si una conversación se está empantanando y va mal, se debe proponer dejarla en donde esté, comprometiendo con fecha y hora, una nueva oportunidad para retomar el tema en cuestión.
*En cualquier oportunidad de discusión o charla con mi pareja, siempre debemos tener en cuenta el momento que el otro esta transitando, dado que pueden existir ocasiones en las cuales el o ella no posea capacidad para dialogar.